Publicado por: gzorzoli   -  En: Articulos   - 

Nadie duda que es necesario una transformación de este nivel educativo que vaya al núcleo primario de su esencia.

Son imprescindibles nuevos formatos. Que sea cada escuela, en función de su historia, contexto y posibilidades, quien lo elija es un avance muy importante. Ahora bien, si esa elección no va acompañada de una mayor autonomía de las instituciones en todos los aspectos hay pocas posibilidades de que los cambios puedan concretarse.

Además, si esos nuevos formatos hacen desaparecer algunas de de las materias tradicionales, tales como Física, Química. Biología, Historia o Geografía estamos generando un nuevo problema. Por un lado los profesores de enseñanza secundaria somos disciplinares y nos formamos desde siempre en este sentido. Es más, hace varios años que desaparecieron por acuerdo del Consejo Federal de Educación las dobles titulaciones como Profesor de Físico-Química, de Cs. Sociales o de Filosofía y Psicología. Por otra parte, los docentes enseñamos aquello que sabemos y difícilmente podamos cambiar seriamente nuestra práctica docente por más que algunos documentos -firmados por técnicos y políticos- lo establezcan. Lo deseable -aquí la resolución de problemas interdisciplinario- no parece posible.

Sí es muy pertinente que los estudiantes no tengan tantas asignaturas en simultáneo. Está más que probado que muchos jóvenes no pueden administrar el estudio de 12 o 13 materias. La cuatrimestralización es una forma de resolver esto. No elimina las disciplina, permite a los profesores enseñar dentro de su experticia, duplica la frecuencia de encuentros semanales entre docentes y estudiantes, disminuye la cantidad de temas que deben aprender los alumnos y flexibiliza sus trayectorias escolares.

La propuesta de que los docentes seamos nombrados por cargos, dentro de una escuela, y ya no por horas cátedra en distintas instituciones tiene amplio consenso en la literatura de la educación. Sin embargo, experiencias con larga data como la del ¨Proyecto 13¨ no demuestran las bondades de esta forma de contratación del personal docente.

Las aprobación por cuatrimestre, con nota siete o superior, va en la dirección de que es necesario cuatrimestralizar la escuela secundaria, con calendarios escolares que empiecen en marzo, en agosto e incluso en períodos intensivos estivales para algunas materias.

Romper definitivamente con la gradualidad y que la promoción sea por asignatura y no por año es un elemento fundamental para la transformación. No puede ser que al inicio de cada ciclo lectivo se desconozca aquello que los estudiantes han aprobado el año anterior de no su cumplirse con ciertas condiciones de promoción. El principio conductor debería ser: MATERIA APROBADA , MATERIA QUE NO SE RECURSA. Es por eso que la iniciativa de que quien no alcance la aprobación, no puede seguir la correlatividad en esa asignatura, pero sí puede seguir en otras es muy edificante.

La propuesta de constituir un Comité académico puede ser muy apropiada, siempre que esté integrada por los actores institucionales: docentes, alumnos y personal de apoyo.

De todos modos, estos cambios podrán cobrar sentido siempre que los nuevos formatos para la escuela secundaria estén pensados para que haya una escuela secundaria posible para cada joven de nuestro país.

Gustavo Zorzoli


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